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CARTA DE CUARESMA 2012
REFLEXIONES
EN EL ATRIO DE LOS GENTILES
Queridos amigos:
Como en años anteriores quiero acercarme a todos vosotros a través de la ventana de la Cuaresma, para poder llegar juntos a ver con mayor claridad la fiesta de la Pascua.
El recorrido de cuarenta días que tenemos por delante se puede hacer pesado si lo vivimos como la “losa” del ayuno, oración y limosna; pero puede hacerse liberador si ponemos en nuestros labios la Palabra de Dios y en nuestro corazón el amor a Dios y al prójimo.
Por muchas limosnas, ayunos y oración que hagamos no podremos mejorar a Dios, es perfecto. No se trata de eso. Pero podemos mejorar nosotros si nos liberamos de tantas esclavitudes que nos atenazan y oprimen. Entonces viviremos desde la ofrenda y la alegría como un don, sabiendo que queremos vivir el seguimiento a Jesucristo con su mismo estilo.
En el “atrio de los gentiles” de hoy, donde se da culto a tantos dioses, donde el Evangelio se queda en muchos momentos en una expresión tal vez vacía más que en una vivencia; a nosotros, en cuanto creyentes, se nos ofrece en este tiempo cuaresmal la posibilidad de reflexionar sobre la “nueva evangelización”, y poner de manifiesto la audacia de los cristianos de no renunciar nunca en la búsqueda de los caminos para crecer en el seguimiento a Jesucristo en tiempos nada fáciles.
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Por tanto en la Cuaresma que tenemos por delante debemos vivir la oración, el ayuno y la limosna siendo voz para un mundo que necesita nuestro testimonio como cristianos:
- Necesitamos orar, desde la confianza en Aquel que nos ha llamado, arraigándonos fuertemente en Él, para que nuestra experiencia de Dios nos lleve gozosamente a anunciar la Buena Noticia. El mundo de hoy necesita testigos, y sólo lo seremos si nos llenamos de Jesucristo en el encuentro personal con Él.
- En el mundo que nos rodea tenemos que saber leer y descifrar los nuevos escenarios de “ayunos” para habitarlos y transformarlos con el testimonio del anuncio del Evangelio. Se trata de escenarios sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos. Todos estos campos están enmarcados en una sociedad secularizada, donde se ha perdido la capacidad ascética de la renuncia voluntaria a todo aquello que no se necesita y a aquello que nos esclaviza. Todos ellos están contaminados por un secularismo disimulado o marcado por un egocentrismo influenciado por modelos individualistas que se convierten en caminos cortados para vivir la libertad.
- Más importante que analizar la economía y su fuerte crisis que afecta a nuestra sociedad, es proponer el evangelio en los ambientes donde se decide sobre la economía, para que queden configurados por la gracia y se trabaje a favor de una justa distribución de los bienes. Para esto hace falta un discernimiento crítico de las distintas formas en que tenemos que usar los bienes. Por eso, la caridad no es una cuestión puntual, la limosna no es un acto esporádico. El lenguaje de la limosna es un estilo, un ir más allá de la justicia distributiva, donde no miremos el color de los rostros, sino la dignidad de toda persona humana.
En este tiempo cuaresmal es necesario volver a evangelizar en los distintos escenarios de la sociedad y proclamar la alegre noticia de nuestra salvación como sarmientos injertados en la vid verdadera.
La Buena Noticia que trasmitamos con nuestras vidas será portadora de pan para los hambrientos, de ayuno-renuncia de las esclavitudes y forjadora de esperanza para el encuentro íntimo con quien nos ha dado la vida. El amor es lo que nos define en la intimidad con la Trascendencia y en el compartir en la casa común lo que es de todos.
Los cristianos estamos llamados a ser profetas en medio de la sociedad, en todas sus manifestaciones, de forma amable en la cultura que nos toca vivir y en los escenarios del “atrio de los gentiles” donde nos toca crecer y amar.
Un abrazo,
Fernando Jordán Pemán
