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CARTA DE NAVIDAD 2011
REFLEXIONES
SIGUE NACIENDO
Al acercarse esta Navidad quiero saludaros y desearos unos días cargados de alegría y amor en todos vuestros hogares.
Las palabras del profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz, a los que habitaban en tierra de sombras, una luz les brilló” (Is.9, 1), siguen siendo actuales para nuestro tiempo y para nuestra sociedad, pues también nosotros caminamos en tinieblas y sombras con preocupaciones, temores, dudas, soledades y crisis de diversos tipos.
Nuestra sociedad está amenazada por la pobreza, la crisis de valores, la ausencia del Dios liberador en muchos de los corazones. Vivimos en un tiempo en que se habla de igualdad, libertad y respeto al otro y, sin embargo, la tristeza sigue anidando en muchos ancianos solos, en jóvenes transeúntes y en corazones de niños a quienes les falta el calor de los padres. Muchos jóvenes, que han terminado sus estudios o que están en la búsqueda de su primer empleo, miran el futuro sin esperanza por falta de oportunidades de trabajo remunerado y viven sin horizontes con el riesgo de no llevar una vida tranquila y digna. Sus vidas están en riesgo, lo mismo que la de sus familias. La naturaleza gime con dolor por la violación de sus recursos, de sus entrañas, de su propia dignidad.
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En este mundo sombrío y oscuro en la noche de la Navidad vino el feliz anuncio del nacimiento del Niño Jesús, el Hijo de Dios: “No tengáis miedo, porque vengo a daros una buena noticia que será motivo de mucha alegría para todos: Hoy ha nacido en Belén un Salvador, que es el Mesías y el Señor, encontraréis al Niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc. 2. 10-12). Jesucristo ha venido, pobre y humilde, para preocuparse por los más abandonados y humillados. Nació y sigue naciendo por todos y cada uno, pero especialmente por los que viven situaciones más difíciles. A veces cuesta reconocerle, pero Él siempre provee de lo más necesario para vivir: la fuerza para luchar y amar a los suyos.
La expresión de Mateo en su evangelio “Y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros” (Mt. 1.23) es la mejor para decir que Dios nunca abandona a su pueblo aun cuando éste se aparte de Él. Lo que Jesús nos ha venido a ofrecer en sus palabras, gestos, actitudes y su vida misma, es la certeza de que Dios está siempre con nosotros.
Es un mensaje que no es propiedad de ninguna religión sino que pertenece a todos. Esta fe nos anima siempre y nos hace enfrentar las tinieblas y las sombras con la presencia de un Dios que está con nosotros de una forma discreta, humilde, cercana e íntima. Él defiende nuestra dignidad, nos protege y nos llama a construir una vida más justa y fraterna como hijos e hijas de Dios. Él nos acompaña en la vida y más allá de la muerte para recibirnos en la casa que nos ha preparado. Dios está con nosotros es lo que celebramos en la Navidad y es lo que como discípulos, estamos llamados a anunciar con nuestra vida, palabra y compromiso humano y eclesial.
Gracias, a todos quienes hacéis posible un mundo más humano y más cristiano con vuestras palabras y obras de modo que esta alegre noticia de que Dios está con nosotros, sea una bendición permanente en nuestras vidas, sabiendo que Él siempre está con nosotros y nunca nos abandona.
Un saludo fraternal y Feliz Navidad para todos, os desea
Fernando Jordán Pemán
