| « LECTURAS NOCHEBUENA | AQUEL DÍA CAMBIÓ LA HISTORIA » |
NOCHEBUENA-NAVIDAD
HOMILIAS
HOMILÍA
Un año más, han vuelto a resonar en nuestros oídos y en nuestro corazón las palabras, llenas de ternura, que nos hablan del nacimiento de Jesús en Belén. Hoy es Nochebuena, es Navidad. Desde hace ya unos días, el Belén de nuestras casas y el de la Parroquia nos anunciaban el gran acontecimiento. Bueno es que nos paremos a pensar en el misterio que celebramos los cristianos estos días: por un lado, el humilde y sencillo nacimiento de un niño que trae una inmensa alegría a los suyos. Por otro lado, la venida a nuestro mundo del mismo Dios para gustar a fondo la condición humana. ¡Ojala que la contemplación de ese niño, recién nacido, no nos oculte lo que ese niño es y a lo que ha venido a este mundo nuestro!
...
Esta fiesta, los cristianos la llenamos de encuentros familiares, de comidas compartidas, de regalos que nos hacemos unos a otros, de felicitaciones que nos intercambiamos, de visitas de familiares y amigos que quieren saber de nosotros o a los que, a nuestra vez, visitamos para estrechar los lazos de amor y de amistad que nos unen a ellos. Esta fiesta, tan familiar, tan llena de recuerdos, deja en muchos un poso de tristeza, de dolor, porque nos vienen a la memoria personas que ya no están con nosotros y con los que, otros años, vivíamos juntos las celebraciones de estos días. Es humano que esa tristeza anide en nuestros corazones pero es bueno que pidamos al niño de Belén que endulce dolores y sufrimientos, tristezas y amarguras porque esos seres queridos celebran la Navidad en el cielo y son felices y están junto al niño Dios.
Toda Navidad nos trae también, de la mano de Cáritas, un mensaje de solidaridad con tantos seres humanos, hermanos nuestros, que están padeciendo, con fuerza, la crisis que nos afecta. Hace pocos días se hizo una colecta de Navidad con el fin de recaudar fondos para ayudar, a lo largo del año, a los que no pueden llegar a fin de mes. Esa colecta, esa aportación de dinero, la podemos seguir haciendo en cualquier momento. Estemos atentos a los medios de comunicación social, miremos a nuestro alrededor, fijémonos en los que viven cerca de nosotros y, si podemos, hagamos algo, compartamos, echemos mano a nuestro bolsillo y no nos quedemos en simples lamentos. ¿De qué nos serviría celebrar la Navidad si a nuestro lado hubiera familias o personas concretas que no tienen lo imprescindible?
No esperemos que nos pidan ayuda. Adelantémonos a prestarla. Recordemos la frase con la que Cáritas quiere que vivamos estos días: “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir.” No se trata solo de dar. Se trata de darnos, de vivir de tal manera que, teniendo lo suficiente, podamos ayudar a quien lo necesita como querríamos que otros hicieran por nosotros si las cosas fueran de otra forma.
