
AMAR COMO EL SAMARITANO
Señor Jesús, Tú nos enseñas, en tu parábola, que hay dos clases de personas: los que se inclinan para ayudar y los que miran para otro lado. ¿Qué tipo de personas seremos? Decimos: «Sí, Señor, te amaré y amaré a mi prójimo».
Pero luego preguntamos: El migrante… ¿es mi prójimo? Los pobres… ¿son mis prójimos? Víctimas de la guerra en el mundo… ¿son prójimos? El que se enfrenta al racismo… ¿es mi prójimo? Los discapacitados o los ancianos… ¿son mis prójimos? Tú nos recuerdas: sí. Todos somos vecinos.
Muéstranos cómo amar, Señor. Que abramos nuestros ojos. Que salgamos de nuestro cómodo aislamiento. Que podamos construir un mundo de compasión y dignidad.
Señor Jesús, tú que fuiste el prójimo de todos, Ayúdanos a perseverar en el amor. Ayúdanos a restaurar la dignidad al sufrimiento. Ayúdanos a construir una sociedad basada no en la exclusión, sino en la comunidad. Amén.
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